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22 de junio de 2020

DENUNCIA POR LA DESTRUCCIÓN DE ESPACIOS PROTEGIDOS ANTE LA PASIVIDAD DE LA CONSELLERIA


La Asociación Salvatierra denuncia la inacción de la Conselleria de Agricultura, Desarrollo Rural, Emergencia Climática y Transición Ecológica ante la extinción inminente del Sisón y otras aves esteparias protegidas en las Zonas de Especial Protección para las Aves de Villena

Las áreas esteparias son espacios abiertos y llanos, transformados desde antiguo y dedicados a cultivos cerealistas de secano. En la Comunidad Valenciana tienen su máxima representación en Villena, donde la Conselleria declaró las Zonas de Especial Protección para las Aves -ZEPAs- de Moratillas-Almela y Els Alforins con el objetivo de proteger especies tan singulares como el Sisón, el Cernícalo Primilla, la Ganga Ibérica o la Ganga Ortega, todas ellas en grave regresión en Europa y protegidas por la legislación autonómica, nacional y comunitaria.


Dichos enclaves están sufriendo una degradación sin precedentes a pesar de que la Conselleria las declarase áreas protegidas. Especies como el Sisón presentan tendencias muy preocupantes que pronostican su inminente extinción en la Comunidad Valenciana, habiendo ya desaparecido de la ZEPA Els Alforins.

Macho de Sisón fotografiado en una de las ZEPA´s de Villena


La sustitución de un sistema extensivo cerealista por un sistema intensivo de leñosas con riego, como el almendro, olivo y recientemente pistacho, y la plantación sistemática de viñedos en espaldera, son incompatibles con la conservación de las áreas esteparias y las especies que las habitan.
Otro grave impacto son las roturaciones de los barbechos de larga duración (campos sin cultivar que sirven de refugio para la fauna) en plena época de cría y con el beneplácito de la Administración, destruyendo los nidos, crías y áreas de alimentación de especies que anidan en el suelo como el Sisón, la Ganga Ortega o la Ganga Ibérica.

Parcela en barbecho en la ZEPA Moratillas-Almela


Sumado a esto, la construcción de grandes infraestructuras en áreas vulnerables como la cárcel de Villena o la balsa de San Diego, el segundo embalse de riego más grande de Europa o la instalación de la planta termosolar Enerstar que invade 13 ha de ZEPA els Alforins, suponen la pérdida permanente de grandes áreas y el deterioro de zonas cercanas.
Parcela roturada recientemente donde era habitual la presencia de Ganga Ibérica y Ganga Ortega


Sustitución de cultivo cerealista por viñedos en espaldera

La gestión de estos espacios dista mucho de lo establecido en la normativa de la Red Natura 2000 y de lo aprobado en el Plan de Acción para la Conservación de las Aves de las Estepas Cerealistas de la Comunidad Valenciana. [2005/14615].

Tras más de 10 años desde su declaración, estos espacios siguen sin tener aprobadas sus normas de gestión, equivalentes al plan de gestión del espacio natural protegido. Sin estas herramientas, se está dejando de lado la más fundamental y lógica línea de conservación, que es la protección de los hábitats. Ante la falta de compromiso por parte de la administración pública valenciana, se presenta a corto plazo un escenario de extinción para el Sisón, la Ortega, y el resto de especies por las que se protegieron estos enclaves. Es remarcable el caso del Cernícalo Primilla, que tras su extinción en la Comunidad Valenciana fue reintroducido mediante la suelta de pollos criados en cautividad por la propia Conselleria, lo que resulta incongruente si los ejemplares que se liberan no tienen un hábitat en el que poder llevar a cabo su ciclo biológico.

Ante este panorama, la Asociación Salvatierra exige que se regule de manera urgente la transformación a leñosas y regadíos en dichos espacios protegidos, se incentive el cultivo de herbáceas y la puesta en barbecho, y se apruebe la Norma de Gestión de las ZEPA “Els Alforins” y “Moratillas-Almela”.

Panorámica de típico valle cerealista, ZEPA Moratillas-Almela


1 comentario:

  1. Los cambios de cultivo deberían haber pasado, para su autorización, por una evaluación preliminar de repercusiones y demostrar que no afecta a los objetivos de conservación del lugar. Esto aunque todavía no tenga aprobado el Plan de Gestión

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